En esencia, el musical se mantiene fiel al tono satírico de la película, siguiendo la feroz rivalidad entre la actriz Madeline Ashton y la escritora Helen Sharp. Tras un amargo enfrentamiento en el que se entremezclan el amor, la traición y la ambición, ambas mujeres se topan con un personaje misterioso que les ofrece una poción que promete la eterna juventud. Lo que sigue es una espiral caótica y cómica, que cobra vida en el escenario gracias a un guion ingenioso, una banda sonora de estilo pop y efectos especiales creativos que sustituyen los efectos especiales generados por ordenador (CGI) de la película por ilusiones teatrales en directo.